domingo, 26 de septiembre de 2010

El Regimiento de Transmisiones en la Guerra Civil

En el Archivo Histórico Nacional se conserva la documentación de la Causa General. Esta causa se inicia en 1940 con el objeto de averiguar los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la "dominación roja".

Esta investigación, llevada a cabo en cada provincia por los fiscales delegados a tal efecto, recoge los hechos delictivos acontecidos en los tres años de guerra civil bajo el Gobierno republicano, desde las elecciones de febrero de 1936 hasta abril de 1939, plasmados en una documentación clasificada en once piezas. En la pieza Segunda (Pieza segunda de Madrid. Del Alzamiento Nacional, Antecedentes, Ejército Rojo y Liberación) de Madrid se conserva el Expediente sobre el Regimiento de Transmisiones de guarnición en El Pardo (Signatura AHN,FC-CAUSA_GENERAL,1517,EXP.1).

Este expediente ha sido digitalizado. Está compuesto por declaraciones de algunos de sus miembros que narran la salida del Regimiento hacia la Sierra donde pasaron al bando nacional, pero quizá lo más desconocido sean las declaraciones de miembros del Regimiento que confiesan que pensaron asatar el Palacio de La Quinta, donde se encontraba Azaña (imagen 21), o secuestrar a Francisco Largo Caballero en una visita que hizo el 19 de julio de 1936 a su hijo, Francisco Largo Calvo, que era soldado de cuota (imagen 15).

Para ver este expediente, hay que entrar en el portal PARES (http://pares.mcu.es), pinchar sobre "Búsqueda sencilla" y en la caja de búsqueda escribir las palabras "regimiento el pardo".
Se pincha sobre el primer resultado "Fiscalía del Tribunal Supremo" y aparecen los resultados que se encuentran en ese fondo, el primero de ellos es el que nos interesa.

5 comentarios:

Julio G. Blanco dijo...

Hola: importante e inédito documento. Se ve que algunos mandos del Regimiento de Transmisiones, a pesar de su demostrada adhesión franquista, después de la guerra fueron procesados simplemente por sus antecedentes de juventud. Como el comandante Maldonado que había pertenecido al partido radical. El tte. coronel Hernández Vidal y el comandante García González eran socialistas, aunque prevaleció su lealtad con sus compañeros de fuga. Ellos no fueron procesados. Los declarantes de este documento parece ser que después del proceso fueron repuestos en sus cargos. El comandante Maldonado al ascender a tte. coronel se le nombró primer jefe del Regimiento después de la guerra.
El que más pena me da es el sargento Cipriano, que después de sobrevivir milagrosamente en Cabeza de Illescas con la sección del capitán Salas que fue acorralada y acribillada por los carabineros y milicias, y de haberlas pasado canutas, fuese procesado también.
Un saludo y enhorabuena por el hallazgo.

Javi Fernández dijo...

Gracias por tu aportación Julio

Un saludo

Y enhorabuena también a vosotros por vuestro magnífico blog

Julio G. Blanco dijo...

Sobre el incidente con Largo Caballero, el sargento Eusebio Ruiz Bejarano que estaba de guardia el día 19 de julio de 1.936 en la puerta del cuartel de Transmisiones, cuenta lo siguiente:
“Dicho día estaba yo de sargento de guardia. El oficial era el teniente don Jesús Guzmán Renshaw. Ese día por la tarde se presentó en el cuartel, el entonces ministro de Trabajo, Largo Caballero, para ver a su hijo Francisco Largo Calvo que era soldado de cuota. Le dio un beso, unas pesetas y se marchó. Duraría la visita unos minutos y no se le formó la guardia. Yo, como sargento comandante, tenía en el calabozo unos seis paisanos del pueblo, a los cuales nuestras patrullas, para cortar las comunicaciones telefónicas y telegráficas con Madrid, y para hacerlo con más tranquilidad y seguridad, les detuvieron por ser sospechosos”

***El teniente Antonio Gordejuela Núñez cuenta sobre la visita de Largo Caballero: “En las primeras horas de la tarde del día 19 se produjo un acontecimiento sensacional. A la puerta del cuartel se presentó nada menos que Largo Caballero, acompañado de algunos de sus ayudantes. El "Lenin español" venía con el fin de visitar a un hijo suyo, soldado de "cuota" del Regimiento. Nada más oir su nombre, la guardia de prevención, sin esperar órdenes del oficial, acude a las armas y forma en disposición de hacer fuego. El momento es de gran dramatismo. Los oficiales más impulsivos montan sus pistolas y acuden a la puerta del cuartel. ¿Qué va a suceder aquí? La idea de cometer un acto de fuerza que nos comprometa definitivamente y contribuya a prestar un servicio al Movimiento pasa por todas las mentes. Al fin, el buen sentido de los jefes más responsables se impone. Largo Caballero podrá entrevistarse algunos minutos con su hijo. Le da algún dinero, le abraza y vuelve raudo hacia Madrid”.

***Respecto al día de la visita de Largo Caballero hay una pequeña discrepancia respecto a la fecha exacta. En el libro “Recuerdos” de Largo Caballero, dice: “Al día siguiente 18 de Julio estuve en El Pardo a ver a mi hijo Paco. Hacía tres días que había ingresado en el ejército en la Compañía de Transmisiones. Le pregunté si existía novedad en su regimiento, y me contestó que no. Después he sabido que el coronel y demás jefes, dando vivas a la República, se llevaron al regimiento a Segovia, haciendo prisionero a mi hijo. Se lo llevaron a Sevilla, y lo encerraron en la cárcel, donde ha estado siete años sin procesarle ni tomarle declaración alguna ¡Siete años preso por el delito de ser hijo mío!” Ese párrafo está escrito exactamente el 10-Junio-45 y se refiere a hechos sucedidos 9 años antes.

Julio G. Blanco dijo...

Sobre la visita de Largo Caballero, el sargento Eusebio Ruiz Bejerano que era sargento cuando sucedieron los hechos contaba lo siguiente:
“Dicho día 20 estaba yo de sargento de guardia. El oficial era el teniente don Jesús Guzmán Renshaw. Ese día por la tarde se presentó en el cuartel, el entonces ministro de Trabajo, Largo Caballero, para ver a su hijo Francisco Largo Calvo que era soldado de cuota. Le dio un beso, unas pesetas y se marchó. Duraría la visita unos minutos y no se le formó la guardia. Yo, como sargento comandante, tenía en el calabozo unos seis paisanos del pueblo, a los cuales nuestras patrullas, para cortar las comunicaciones telefónicas y telegráficas con Madrid, y para hacerlo con más tranquilidad y seguridad, les detuvieron por ser sospechosos”.

El teniente Antonio Gordejuela Núñez cuenta sobre el incidente con Largo Caballero: “En las primeras horas de la tarde del día 19 se produjo un acontecimiento sensacional. A la puerta del cuartel se presentó nada menos que Largo Caballero, acompañado de algunos de sus ayudantes. Venía con el fin de visitar a un hijo suyo, soldado de "cuota" del Regimiento. Nada más oir su nombre, la guardia de prevención, sin esperar órdenes del oficial, acude a las armas y forma en disposición de hacer fuego. El momento es de gran dramatismo. Los oficiales más impulsivos montan sus pistolas y acuden a la puerta del cuartel. ¿Qué va a suceder aquí? La idea de cometer un acto de fuerza que nos comprometa definitivamente y contribuya a prestar un servicio al Movimiento pasa por todas las mentes. Al fin, el buen sentido de los jefes más responsables se impone. Largo Caballero podrá entrevistarse algunos minutos con su hijo. Le da algún dinero, le abraza y vuelve raudo hacia Madrid”.

Respecto al día de la visita de Largo Caballero hay pequeñas discrepancias respecto a la fecha exacta. En el libro “Recuerdos” de Largo Caballero, dice: “Al día siguiente 18 de Julio estuve en El Pardo a ver a mi hijo Paco. Hacía tres días que había ingresado en el ejército en la Compañía de Transmisiones. Le pregunté si existía novedad en su regimiento, y me contestó que no. Después he sabido que el coronel y demás jefes, dando vivas a la República, se llevaron al regimiento a Segovia, haciendo prisionero a mi hijo. Se lo llevaron a Sevilla, y lo encerraron en la cárcel, donde ha estado siete años sin procesarle ni tomarle declaración alguna ¡Siete años preso por el delito de ser hijo mío!”.
Ese párrafo está escrito exactamente el 10-Junio-45 y se refiere a hechos sucedidos 9 años antes.
Un saludo.

CONDESAURUS dijo...

Fantástica investigación, muchas gracias.

Esta entrada es además sentimentalmente importante para mí, ya que el sargento Cipriano Fernández era mi abuelo. No sólo sobrevivió milagrosamente en Cabeza de Illescas, sino que posteriormente también salió indemne del asalto a la cárcel Modelo de Madrid entre el 22 y 23 de agosto del 36, logrando escapar y esconderse en Madrid hasta que pudo unirse posteriormente al bando nacional en Valencia. Tal vez por esa estancia indeseada en la capital terminó siendo investigado en la Causa General.