domingo, 23 de agosto de 2009

Los coches de la Guardia Real

Se acaba de publicar un artículo en el periódico "Las Provincias" sobre los coches que conservan la Guardia Real y Patrimonio Nacional en los cuarteles de El Pardo.
No tiene desperdicio para conocer la historia de la colección del futuro Museo de la Guardia Real.

"El poder de las ruedas" de Iñaki Esteban


Sarkozy, Carla Bruniy los Príncipes de Asturias viajaron en estos potentes coches


La docena de coches expuestos en un pabellón de la Guardia Real, en El Pardo (Madrid), guardan secretos de Estado, conversaciones de altos vuelos, confidencias de numerosos presidentes de gobierno que de haber transcendido quizá habrían cambiado la historia. Son los automóviles para los más altos representantes de las distintas naciones, vehículos blindados que llevan en la punta del capó la marca Mercedes, Rolls- Royce y Cadillac.

Todos arrancan si se gira la llave de contacto, también el más viejo, el que salió de fábrica hace setenta años, aunque algunos ya no se utilizan y otros sólo salen del pabellón en contadas ocasiones, cuando vienen los jefes de Estado en su primera visita a España.

Nicolas Sarkozy y Carla Bruni se pasearon en un Rolls Phantom IV en su reciente viaje, el mismo coche con el que los príncipes Felipe y Letizia recorrieron Madrid el día de su boda, siempre conducidos por chóferes adiestrados para virar con precisión y seguridad el volante de estos coches pesados y poco dóciles.
El pabellón que guarda los automóviles está situado en el cuartel El Rey, detrás del Palacio de El Pardo, el que amplió y decoró el monarca ilustrado Carlos III y en el que tres siglos más tarde estableció la residencia oficial el dictador Francisco Franco. Dos vehículos pertenecen a Patrimonio Nacional, el organismo que se dedica a conservar los bienes de titularidad del Estado, y ambos son de la casa Mercedes, un potente todorreno y otro automóvil con los grandes lujos de los poderosos en aquellos tiempos de penuria, principios de los años cuarenta. Los demás están adscritos a la Guardia Real, la unidad militar al servicio del Rey Juan Carlos, cuya sección de mantenimiento es la que cuida de que todos estén a punto.
El centro del pabellón lo ocupa el Mercedes W 31 G4, una especie de jeep de seis ruedas con tracción en los dos ejes traseros que el embajador del alemán en España, el barón Von Stohrer, entregó en 1941 a Franco como regalo de Hitler. Sólo se fabricaron cuatro vehículos de este modelo. Uno de ellos desapareció en la Segunda Guerra Mundial, otro lo compró una empresa estadounidense de atrezzo para el cine y el último lo recibió Mussolini también como obsequio del Führer.

El Mercedes de Franco llevó al presidente estadounidense Dwight Eisenhower, gran aficionado a los automóviles, desde El Pardo hasta el lugar en que se alojaba durante la visita de 1959 que selló el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y España. La actual duquesa de Franco, María del Carmen Martínez-Bordiú, reclamó este Mercedes por considerarlo un regalo personal a su padre, y a finales de 1989 emprendió acciones legales contra el Estado para recuperarlo y llevárselo al Pazo de Meirás, cosa que no logró.

Regalo a Isabel II
El automóvil venía de fábrica con seis valijas en el maletero, de unas dimensiones estudiadas para que no quedara inutilizado ni un centímetro de espacio. De 5.400 cc. y 4.400 kilos de peso, alcanza los 67 km/h y consume 38 litros a los cien kilómetros. Por sus hechuras y características mecánicas de todoterreno, los expertos de la Guardia Real creen que fue diseñado para que las altas jerarquías de los distintos Estados se acercaran a los campos de batalla. Paradójicamente, la Segunda Guerra Mundial impidió el desarrollo de un modelo muy complejo para su época: no había ni tiempo ni recursos para fabricarlo.
Los especialistas de la unidad militar consideran que, en el aspecto tecnológico, es el otro Mercedes, un Pullman Limousine, el más evolucionado: por su motor de aleación ligera, por sus cinco marchas, incluso por sus retrovisores exteriores móviles. Se fabricó entre 1938 y 1943 y podía alcanzar los 170 km/h gracias a su cilindrada de 7.665 cc y a su potencia de 230 caballos. Esto, sobre el papel, porque debido al peso del blindaje no se aconsejaba pasar de los 80 km/h.

Fue uno de los primeros coches concebidos para la 'alta representación', es decir, para el uso de los jefes de Estado, lo mismo que el que está enfrente a la izquierda, un Rolls Royce Phanton IV creado en 1950 por la marca británica como regalo a la entonces princesa Isabel II de Inglaterra para su 25 cumpleaños. De ese modelo -color negro, líneas curvas y señoriales- sólo se hicieron 18 coches. La casa real británica se quedó con cuatro, y también lo compraron el Aga Khan III, el sha de Persia Reza Palevi y Franco, que adquirió tres en 1952. El precio de este modelo subía a 8.580 libras.

Que estaba concebido para llevar a los poderosos se muestra en el mismo símbolo a la marca, la figura con alas denominada Espíritu del Éxtasis, que en vez de estar de pie como en el resto de los modelos se arrodilla para significar su reverencia. El día de su boda, 22 mayo de 2005, los Príncipes de Asturias utilizaron el Phantom IV, lo mismo que la infanta Elena y Jaime de Marichalar para casarse en Sevilla en 1995.
Este automóvil también da servicio a los presidentes y primeros ministros mundiales que vienen a España de visita de Estado, algo que sólo pueden hacer una vez aunque repitan mandato. Si se acercan en más ocasiones, se consideran visitas oficiales, que tienen un protocolo distinto, menos solemne.

El Phantom IV suele encabezar la caravana oficial, flanqueado por las motos Harley-Davidson de la Guardia Real, por otros coches y monovolúmenes de seguridad, y también por otro Rolls-Royce que se denomina de 'respeto', y que llevaría al invitado en caso de que el primero se averiase.

35 litros a los cien
Según los países, el séquito suele mayor o menor, explica un miembro de esta unidad del Ejército. Las comitivas india, rusa y de Filipinas fueron muy numerosas en sus últimos viajes, al contrario que la francesa. En visita de Estado, el mandatario y el personal que le acompaña se alojan en el Palacio del Pardo, construido en el siglo XVI y que, gestionado por Patrimonio Nacional, se utiliza desde 1982 para este fin.

En el pabellón de la Guardia Real se encuentra asimismo un Mercedes 500 SEL que entró en servicio en 1971 para el embajador de España en Londres, José Fernández-Villaverde, y que solía utilizar la Reina Sofía cuando iba a Reino Unido a visitar a su familia. En 1984 pasó a formar parte los vehículos VIP para los jefes de Estado y dos años más tarde se destinó al uso del padre del Rey Juan Carlos, Juan de Borbón.
El Cadillac Eldorado de 1973 es también un fijo de las caravanas oficiales, un coche de enormes dimensiones, 8.200 cc y 35 litros de consumo a los cien kilómetros, muy amplio por dentro y difícil de conducir ya que el asiento corrido de la parte delantera no se puede ajustar, y el conductor debe medir alrededor de 1,70 metros para llegar con soltura a los pedales. Otros Cadillac y Mercedes, además de las diferentes motos Harley y BMW usadas por los escoltas, ocupan el pabellón.





4 comentarios:

Miguel dijo...

En un comentario que un lector hace al artículo original (ver enlace) se muestran varias inexactitudes que aparecen en dicho artículo, que, por otra parte, es evidente que no pretende ser exhaustivo.
Yo creo que tanto el artículo como el comentarista yerran al adjudicar la propiedad de los Rolls Royce Phantom IV al Patrimonio Nacional como organismo. Fueron comprados, pagados y puestos a su nombre por la Dirección General de Transportes del Ministerio del Ejército.

Anónimo dijo...

hola solo decirle que a cometido un error al decir que el 500sel entro en servicio en el 71 cuando esta gama aparece en 1979 y en el 71 el generalisimo era mas partidario de los cadillacs y muy reacio a cambiarlos por su austeridad , en cierta ocasion el jefe de automoviles del pardo pidio renovar los coches pues decia que estaban muy viejos a lo que el caudillo contesto que el tabien era viejo y andaba . saludos.

Javi Fernández dijo...

Muchas gracias por tu apunte Anónimo

Un saludo

Javi Fernández dijo...

Gracias de nuevo Miguel