jueves, 20 de septiembre de 2007

Exposición El Real Sitio de El Pardo, un lugar para todos (I)


Esta exposición trata sobre los distintos usos que ha tenido el Monte de El Pardo en los últimos siglos. Su gran riqueza faunísticia, vegetal y paisajista ha atraído a distintos estamentos sociales a este lugar privilegiado de Madrid. Su fauna ha sido reclamo durante siglos de los Reyes de España para sus cacerías. Las bellotas las han recogido los madrileños y los pardeños para saciar su hambre. Y sus colinas han sido frecuentadas por algunos de los máximos representantes de la cultura española de comienzos del siglo XX.

Han sido muchos los genios españoles que han estado relacionados con el Real Sitio de El Pardo: en el Siglo de Oro tenemos obras de Góngora, Velázquez, y Calderón de la Barca; y en la Edad de Plata obras de Sorolla, Giner de los Ríos o Juan Ramón Jiménez.

Queremos empezar con una Introducción sobre la propia historia de la configuración del mediterráneo Monte de El Pardo, ya que su riqueza natural fue la que atrajo a la realeza y determinó la historia de este Real Sitio.

Después entramos en la sección dedicada a El Pardo como espacio real. Aquí queremos ilustrar la importancia de la Caza para la realeza, que consideraban como la formación para la guerra. Y como ejemplo más ilustrativo de cazador tenemos la figura de Felipe IV, el Rey Planeta. Hemos escogido este rey por su estrecha vinculación con El Pardo, desde su nacimiento (Cristo de El Pardo), pasando por su adolescencia (vida en el palacio), o su reinado (sus continuas cacerías y fiestas).Esta exposición trata sobre los distintos usos que ha tenido el Monte de El Pardo en los últimos siglos. Su gran riqueza faunísticia, vegetal y paisajista ha atraído a distintos estamentos sociales a este lugar privilegiado de Madrid. Su fauna ha sido reclamo durante siglos de los Reyes de España para sus cacerías. Las bellotas las han recogido los madrileños y los pardeños para saciar su hambre. Y sus colinas han sido frecuentadas por algunos de los máximos representantes de la cultura española de comienzos del siglo XX.

El espacio siguiente estará dedicado a La Torre de la Parada, un palacete ya perdido lugar de descanso de muchas monterías, y que vivió su época dorada en el reinado de Felipe IV, cuando colgaron algunas de las grandes obras de Velázquez y Rubens.

El siguiente espacio está dedicado a las Fiestas Reales, pretendemos explicar el rol que juegan estos acontecimientos en la vida cortesana. Pasaremos a mostrar ejemplos de fiestas cortesanas, primero en el Siglo de Oro, las Fiestas de La Zarzuela, y posteriormente, a comienzos del siglo XX, con la llegada de la reina Victoria Eugenia para contraer matrimonio con Alfonso XIII.

Con la siguiente sección El Pardo, lugar de romerías, abandonamos el mundo cortesano y nos introducimos en el del pueblo llano, con la Romería de San Eugenio. Se mostrará en qué consistía la romería.

Y la última sección está dedicada a una parte de la historia local poco conocida, veremos a los intelectuales que frecuentaban El Pardo en la Edad de de Plata. La relación del círculo de Francisco Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza con El Pardo, por medio del Doctor Alberto Giner, primo de Francisco y Director de los Asilos de San Juan y Santa María en El Pardo, y miembro de la Junta de Sanidad Municipal de El Pardo. En esta sección también se tratará de José Giner Pantoja, hijo de Alberto Giner; Luis de Zulueta, discípulo de Unamuno y de Gines, eminente pedagogo y Ministro de Estado; el doctor Luis Calandre, médico de la Residencia de Estudiantes y eminente científico que dejó huella en El Pardo; y por último, el matrimonio formado por Pablo de Andrés Cobos y Enriqueta Castellanos, maestros del Orfanato Nacional de El Pardo.

Celebración del 6 al 22 de Septiembre de 2006
Centro Integrado Alfonso XII
C/ Mira el río, 4 (El Pardo)
28048 Madrid

2 comentarios:

Diego Ponce dijo...

El edificio que se ve arriba a la derecha en el dibujo de Jean L'Hermite, rotulado como "atalaya", era la Torre de la Parada. Pero probablemente fuera con anterioridad una atalaya árabe de las varias que había en Madrid.

En la siempre interesante página web http://elmadridmedieval.jmcastellanos.com/Pagina%20Historia/Precristiano.htm encontramos:

LAS ATALAYAS

Además de los núcleos de población creados o ampliados por los musulmanes, también construyeron éstos (seguramente alrededor del año 950) una serie de atalayas en la zona norte y noreste de la comarca. Eran torres cilíndricas, con acceso por encima del nivel del suelo -alrededor de 2 metros sobre él-, y dos o más pisos interiores; a la puerta elevada se accedía desde el exterior mediante una escalera de mano. Los muros eran de mampostería concertada, con zarpas en el nivel de los cimientos; todas conservan en su interior los huecos en los que se encajaban las vigas de madera que sostenían sus pisos. Su misión era controlar el acceso a los valles habitados, evitando que los cristianos se internaran por ellos desde el norte.

Se situaban en cotas que oscilan entre los 800 y los 1.000 metros, y cuando formaban un grupo, se disponían a una distancia no superior a los dos kilómetros, lo que permitía que se pudieran visualizar entre si. La comunicación entre ellas se realizaba mediante señales de humo o espejos, y estaban custodiadas por una pareja de soldados como máximo.

- VALLE DEL GUADARRAMA: En la entrada norte a este valle, controlando el acceso desde los puertos centrales de la sierra de Guadarrama, estuvo la de Torrelodones, con un cuerpo lateral de planta rectangular, y que en la actualidad queda aislada del grupo anterior. Sin embargo, una serie de topónimos existentes entre ésta y la de El Molar (Torralba -El Molar-; Atalayuela -Algete-; Alcobendas; Casa de la Atalaya, Torrelaparada y Atalayuela de El Pardo -El Pardo- ) parecen sugerir que hubiera otras atalayas entre ambas, con lo cual la línea de torres habría discurrido continua desde El Berrueco hasta Torrelodones.

Javier Fernández dijo...

Muy clarificador tu comentario Diego
La toponimia siempre nos acaba descubriendo la historia